domingo, 23 de febrero de 2014

Dorada al horno con patatas, cebolla y pimiento


Un plato de pescado saludable y muy fácil de hacer.


En Suiza no se consume demasiado pescado, por lo que la oferta es poco variada, y además, tiene un precio bastante elevado. Pero cuando los supermercados ponen productos en oferta suelen merecer la pena, y hace poco en uno de ellos la dorada costaba un 40% menos de lo que suele costar. Así que compré un par y las congelé, y hoy he cocinado una de ellas en el horno sobre una base de patata, cebolla y pimiento.

La dorada que yo he utilizado pesaba unos 350 g. y hemos tenido para dos personas, pero todo depende de lo comilones que seáis.

Para 2 raciones se necesita:

2 doradas de ración (o una más grande), 1 cebolla mediana, 2 patatas medianas, ½ pimiento rojo redondo, aceite de oliva virgen extra (AOVE), sal gorda, 1 limón.

Cómo prepararlo:

Precalentar el horno a 200ºC, con calor arriba y abajo.

Pelar las patatas y picarlas en rodajas no muy gordas. Ponerlas en una fuente de horno.

Hacer lo mismo con la cebolla y colocarla sobre la patata, y luego lo mismo con el pimiento y ponerlo sobre la cebolla. Espolvorear por encima con sal gorda y un par de chorritos de AOVE.

Meter en el horno en la parte de en medio durante 15 minutos.

Mientras, hacer dos cortes en el lomo de dorada, e introducir en cada uno de ellos una rodaja de limón.

Cuando las patatas ya hayan pasado 15 minutos en el horno sacar la bandeja, bajar la temperatura a 180ºC, y colocar la dorada sobre la base de patatas, cebolla y pimiento.  Espolvorear con sal el pescado, regar con el zumo de medio limón, y un par de chorritos de AOVE.

Volver a meter en el horno, y dejar 30 minutos. Vigilad de todos modos de vez en cuando, pues cada horno es diferente, y no quedará bien el pescado si se pasa, o si queda crudo por dentro.


Animaos a hacerlo, que no requiere ni esfuerzo ni tiempo y el resultado es muy sabroso.

viernes, 21 de febrero de 2014

Estofado de ternera con patatas



Estamos teniendo un invierno primaveral en Basel, y la verdad es que no apetecen demasiado los platos de cuchara. Pero tenía ganas de comer un guiso de ternera estofada con patatas, y como la previsión decía que las temperaturas bajaban un poquito el viernes, pues ayer decidí hacer el plato para comerlo hoy, que de un día para otro sabe mucho mejor.

Y a los que les guste mojar pan, el caldo está de rechupete.


Para hacer este guiso hace falta tener tiempo, pues la ternera tiene que cocer largo y despacito. Y las patatas tienen que ser harinosas, para que suelten almidón en el caldo y quede espesito.

Cuando hacía este plato en España siempre le ponía pimiento verde italiano, pero en Basel es raro de conseguir, es una delicatesen. Aquí lo llaman  “poivron corne de boeuf”, algo así como “pimiento cuerno de buey”, y no pimiento italiano como nosotros. Le podéis poner el pimiento que más os guste.

Ya sabéis que como es invierno y los tomates no están de estación utilizo tomate en conserva. Lo dejo a vuestra elección.


Para 3 raciones se necesita:

150 g. de ternera para guisar en dados, harina, 2 dientes de ajo, 1 cebolla mediana, 1 zanahoria grande, 1 lata de champiñones enteros, ½ pimiento rojo o verde redondo (ó 1 verde italiano), 1 tomate grande (ó 1 lata de tomate troceado), 1 cucharadita de moka de pimentón, sal, aceite de oliva virgen extra (AOVE), 2 l. de caldo de carne (o verdura en su defecto), 1 hoja de laurel, pimienta negra molida, 2 patatas grandes.

Cómo prepararlo:

Cubrir el fondo de una olla con AOVE. Cuando esté caliente, añadir la cebolla y el ajo bien picaditos.

Poner harina en un plato y pasar por ella los trozos de ternera. Cuando la cebolla empiece a estar transparente, incorporar la ternera, y dar vueltas. Dejar sofreír todo junto unos 4 minutos, y entonces echar tres cucharadas soperas de tomate troceado en conserva. Dar vueltas con una cuchara de madera,  e incorporar el pimentón, dando vueltas en seguida, e incorporar el caldo para que no se queme el pimentón.
Lavar una hoja de laurel y añadirla a la olla, junto con pimienta negra recién molida al gusto.

Llevar a ebullición y dejar cocer a fuego bajo durante 1 hora y cuarto. En ese momento incorporar la zanahoria pelada y cortada en rodajas finas. Dejar cocer otros 15 minutos, y añadir las patatas peladas chascándolas.  Dejar que cueza todo junto durante 15 minutos más y, entonces añadir la mitad de una lata de champiñones (sin el líquido) y sal al gusto. Dejar cocer 5 minutos más, y ya está listo.

Esperar a que el guiso se enfríe para guardarlo tal cual en la nevera. Para comerlo al día siguiente volverlo a calentar, y cuando vaya a empezar a hervir, apagar el fuego para que no se deshagan las patatas.


Este plato no se puede congelar, pues las patatas no quedan muy bien cuando se descongelan y se vuelven a calentar. Si sobra carne, se pueden hacer unas croquetas, y si sobran patatas se pueden añadir junto a unas zanahorias y calabaza para hacer un puré, por ejemplo.

Aunque hoy en casa no ha sobrado nada. ¡Qué aproveche!

viernes, 14 de febrero de 2014

Nidos de pasta con coliflor y brócoli


Este es uno de los platos favoritos de la peque, y no podía faltar el día de su cumpleaños: nidos de pasta al huevo con brócoli y coliflor.

Un plato simple, pero muy nutritivo. La verdad es que es una suerte que a mi hija le encanten las verduras. Y, sobre todo, el brócoli, que es rico en vitamina C.
A Marina no le hacen mucha gracia las naranjas, así que ¡bienvenido sea el brócoli en invierno para prevenir los catarros!


Yo primero cuezo la verdura y luego en esa misma agua hiervo la pasta, así coge sabor. Se tarda más tiempo en elaborar el plato, pero resulta mucho más sabroso.


Hay que tener cuidado para que la forma de los nidos no se deshaga al sacarlos tras la cocción.


Para hacerlo se necesita:

Agua, 3 nidos de pasta al huevo por persona, aceite de oliva virgen extra (AOVE), sal, 3 ramilletes grandes de brócoli por persona, 3 ramilletes grandes de coliflor por persona, vinagre o limón, salsa de soja.

Cómo prepararlo:

Poner agua con un chorrito de AOVE y un poco de sal en una olla al fuego hasta que hierva. Mientras, cortar los ramilletes de brócoli y coliflor y lavarlos bien en un recipiente con agua y un chorrito de vinagre o limón.

Echar la coliflor en el agua hirviendo, y cuando lleve cociendo 9 minutos, añadir el brócoli, y dejar cocer todo 3 minutos más.

Sin tirar el agua, sacar los ramilletes de la olla  y dejar aparte manteniéndolos al calor.

En el agua de hervir la verdura poner los nidos de pasta con cuidado. No hace falta remover (al menos en los que yo compro). Cocer el tiempo que indique en el paquete, y sacarlos con mucho cuidado para que no se deshagan. Ponerlos en un plato hondo, y encima colocar el brócoli y la coliflor.

Podéis aliñar el plato con lo que más os guste. Nosotros le echamos salsa de soja, y la peque un chorrito de aceite de oliva, y ya está.

Y a vosotros, ¿os gusta el brócoli tanto como a nosotros?

lunes, 10 de febrero de 2014

Magdalenas de chocolate




Mañana es el cumple de la peque, 11 añazos ya. Y en su clase tienen la costumbre de llevar una tarta para celebrarlo con los compañeros. Las tartas a veces las han hecho las mamás, y a veces no. Ella quería ser original y ha decidido no llevar una tarta, sino unas magdalenas, y por supuesto, tenían que ser de chocolate.


Ya habíamos hecho magdalenas antes, aunque nunca de chocolate. Así que llevamos unos meses horneando diferentes recetas para ir probando y variando cantidades. Objetivo: tener la receta lista para el cumple de Marina.




Hay que utilizar levadura química o impulsor tipo Royal, es decir, que la levadura venga en un sobre. Algunas veces los componentes vienen en dos sobres de colores diferentes, uno con bicarbonato sódico y otro con acidulante. En esta receta estos sobres no nos valen porque no vamos a meter la masa en el horno inmediatamente después de añadirle el impulsor, y porque el efecto que tendría sería diferente. Si queréis saber más sobre la diferencia entre la levadura química que viene en un sobre como la Royal, y la que viene en dos como la del Mercadona, podéis leer este post de Bea del blog "El rincón de Bea". Ella lo explica maravillosamente, así que no me voy a repetir. 

Daniel Martínez, del blog “El monstruo de las galletas”, comenta que cuando se habla de levadura si no pones la coletilla “Royal”, no queda claro qué es lo que estás utilizando. Curiosamente, en otros idiomas está muy clara la diferencia entre la “levadura” (“Hefe” en alemán, o “yeast” en inglés) y el “impulsor” (“Backpulver” en alemán, o “baking powder” en inglés). En nuestro idioma hay que especificar si lo que se utiliza es levadura Royal o levadura de panadero. Por cierto, en Basel también hay levadura Royal.


Yo he utilizado aceite de oliva virgen extra, más que nada porque en Basel no hay otro aceite de oliva (o al menos yo no lo he encontrado). Pero os aconsejo utilizar uno más suave, que no sea extra. Con aceite de girasol también se pueden hacer, pero yo estoy acostumbrada al sabor de las magdalenas de mi pueblo que siempre se han hecho con aceite de oliva, y no lo cambio por ningún otro. 

Hay gente que no tiene báscula en la cocina porque no la necesita. Yo, por ejemplo, no pesaba nada hasta que empecé con el blog. Pero tampoco lo hacía todo a ojo de buen cubero. Utilizaba como referencia un vaso de agua (que equivale a 250 ml.) o de vino (que equivale a la mitad). Es por ello que la mayoría de las veces os doy las cantidades de pasta, arroz o legumbres utilizando esa referencia. Para muchos postres se utiliza la "medida del yogur". Un vaso de yogur contiene 125 ml. Lo gracioso del tema es que esa medida en Suiza, por ejemplo, no vale, pues la mayoría de los yogures son de 150 ml. Así que para los que no tenéis peso ni tampoco vaso medidor, os pongo las medidas con otra referencia más común al lado de los gramos o los mililitros.



Ingredientes para unas 30 magdalenas:

4 huevos, 275 g. (1 vaso de los de agua) de azúcar, 75 ml. (2 vasos de chupito) de leche, 250 ml. (1 vaso de los de agua) de aceite de oliva virgen extra (AOVE), 250 g. (1 + 1/4 vaso de los de agua) de harina blanca, 75 g. (6 cucharadas soperas cargaditas) de cacao en polvo no azucarado, 15 g. (1 sobre) de impulsor o levadura química, la piel de un limón rallada.

Cómo prepararlas:

En un cuenco grande o una ensaladera batir ligeramente los huevos, e incorporar el azúcar poco a poco, batiendo con las varillas hasta que empiece a hacer espuma. En ese momento añadir la leche y el aceite, moviendo otra vez con las varillas hasta que todo esté ligado.

En otro cuenco poner la harina, el cacao, la levadura y la ralladura de limón. Remover hasta que todo se haya mezclado bien.

Incorporar a la ensaladera esta mezcla pasándola por un colador. Batirlo todo con las varillas hasta conseguir una masa con la consistencia un poco más espesa que unas natillas. Es importante que esté bien mezclada y que no tenga grumos.

Tapar con papel transparente y dejar enfriar en la nevera durante una hora.

Pasado ese tiempo, precalentar el horno a 200º C. Colocar en una bandeja de horno las cápsulas de papel y llenarlas hasta la mitad con la masa que hemos sacado de la nevera.

Meter la bandeja en el horno a media altura con calor arriba y abajo. Cuando empiecen a subir, bajar la temperatura a 180ºC. Para saber si están hechas, a los 15 minutos pinchar un par de ellas con un palo de brocheta. Si sale limpio es que ya están. Si no, dejar en el horno unos minutos más controlando que no se pasen.

Para comerlas hay que esperar a que se hayan enfriado.

Ya os contaré si les gustan las magdalenas a los compañeros de Marina.

viernes, 7 de febrero de 2014

Puré de patatas y manzana con chorizo de Vaud (saucisson vaudois)



Hace tiempo una de mis compañeras de trabajo en Barcelona me preguntó si podía publicar alguna receta suiza de vez en cuando. Tiene curiosidad por saber qué se come por estos lares. Así que me he propuesto enseñaros un plato suizo cada mes. Aquí tenéis el del mes de febrero: saucisson vaudois (o chorizo de Vaud) con patatas y manzana en puré.  ¡Que no sólo de rösti y fondu viven los suizos!

El saucisson vaudois es una especialidad típica suiza del cantón de Vaud. Tiene una “Indicación Geográfica Protegida” (IGP). Esto significa que sólo el verdadero saucisson de Vaud puede llevar una chapita de color verde que otorga la Oficina Federal de Agricultura Suiza. En esa chapa va indicado un número, que imagino es el de la pieza que compras.


Aunque se llame “saucisson”, no es un salchichón al uso español.  Está ahumado y a mí me recuerda más al chorizo de ristra. El sabor es parecido, aunque no es de color rojo, porque no parece que lleve pimentón. Está hecho con carne magra de cerdo y tocino, especias – entre las que destaca el cilantro  ̶, y sal. Para el envoltorio se utiliza tripa de cerdo natural. Se ahúma (la costumbre viene de la Edad Media, cuando el ahumado era la técnica que utilizaban para conservar la carne). No se puede congelar, y no es necesario meterlo en la nevera si se consume antes de una semana. 


La verdad es que al llegar a casa me ha surgido la duda de cómo cocinarlo. En Suiza no fríen la carne, así que esa opción la he descartado inmediatamente. Al recordarme al chorizo, la otra opción posible era cocerlo (como siempre ha hecho mi madre con los chorizos) pero, ¿cuánto tiempo? Buscando información sobre la vianda por la red, he encontrado esta receta.  He cambiado algún ingrediente, y el resultado ha sido un plato riquísimo. La peque me ha dicho: “Mamá, qué bueno. ¿Esto puedes hacerlo más veces?”


Es aconsejable que las patatas tengan el mismo tamaño para que se cuezan todas a la vez.

Yo he utilizado unas manzanas de la variedad Braeburn, de sabor entre dulce y ácido. Dependiendo del sabor que más os guste, utilizad una variedad u otra.

Para 4 raciones se necesita:

400 g. de saucisson de Vaud (o chorizo), 3 manzanas, 750 g. de patatas, aceite de oliva virgen extra (AOVE), mantequilla, nuez moscada, agua, sal, ½ vaso de los de vino de leche.

Cómo prepararlo:

En una olla poner el saucisson y cubrir con agua hasta un dedo por encima. Cuando rompa a hervir, bajar el fuego al mínimo, y dejar cocer tapado durante 50 minutos. Pasado este tiempo, pinchar con un palillo el saucisson dentro de la cazuela para que suelte la grasa. Cuidado no os manche, pues al pinchar el líquido sale a chorro, como un géiser. Sacarlo de la olla y quitarle la piel.

Si utilizáis chorizos de ristra españoles, con 15 minutos de cocción tienen suficiente.  Y podéis pincharlos antes de echarlos a la cazuela para que suelten la grasa, o no pincharlos, y así estarán más jugosos. Depende de las calorías que queráis ingerir.

Mientras cuece el saucisson (o los chorizos), pelar las patatas y ponerlas en una olla, cubriéndolas con agua. Salar y a los 15 minutos de cocción pelar una de las manzanas, descorazonarla, partirla en trozos, e incorporarla en la olla de las patatas. Dejar hervir todo otros 10 minutos más. Pasado este tiempo, apartar el agua de cocción (os recomiendo guardarla para una sopa).  Y con un tenedor o un prensapatatas aplastar las patatas y la manzana. Incorporar la leche caliente, y volver a aplastar mezclando bien. Añadir trozos pequeños de mantequilla y espolvorear nuez moscada, y volver a mezclar hasta que el puré de patata y manzana quede a vuestro gusto.

Mientras cuecen las patatas, pelar y descorazonar las otras 2 manzanas. Partirlas en dados, e incorporarlos a una sartén pintada con unas gotas de AOVE, dando vueltas hasta que se doren.

Para emplatar, cortar rodajas de saucisson (o chorizo) y ponerlo en una mitad del plato. En la otra mitad, poner  el puré de patatas, y sobre él los dados de manzana.


Servir justo antes de comer, pues el puré se enfría con mucha rapidez.

Espero que os guste este plato tanto como a nosotros. ¡Buen provecho!